Portero mítico de la selección alemana de fútbol que disputó las finales de los mundiales de 1982 y 1986.Él era uno de los escollos a salvar en aquel temible equipo teutón,que siempre disputaba los partidos al máximo y exigía la máxima entrega en el rival para poder derrotarlos.Precursor del mal estilo de otro portero alemán irascible, Oliver Kahn, pero más violento. Pudo matar (no es broma) a Battiston, defensa francés, en una de las entradas más salvajes de la épica futbolística. En el Alemania-Francia de España 82 en el estadio Sánchez Pizjuán de Sevilla. Un balón dividido, lo atrapó con las manos y giró la cadera para impactar contra el rostro del zaguero galo. Quedó KO y se temió por su vida. Al final, sólo esguince cervical. Pero un escalofrío recorrió el mundo. Portero del Colonia (siempre rechazó al poderoso, el Bayern Múnich), la montó parda con uno de los primeros libros autobiográficos sinceros de este invento, el 'furgol'. 'Anppfiff' (traducido aquí como 'Tarjeta Roja' cuando significa 'Empieza el partido') lo revelaba todo. Como prácticas de dopaje con efedrina. Y eran los 80, cuando la lacra se perseguía menos que ahora en el fútbol. O ni eso. Sus denuncias le valieron la expulsión del Colonia, una inhabiltitación para la 'Nationalmanschaaft' pese a ser el Jugador del Año. "Nos drogaron en el 84 con el Colonia. Los chicos corrían como diablos y, por supuesto, ganamos el partido". También escribió sin tapujos del sexo, como el vivido en la concentración alemana del 86, en México: "No somos eunucos. ¿Por qué no hacerlo con chicas que estén sanas? Es mejor organizarlo para que los más jóvenes no pillen cualquier cosa por ahí".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Qué cabrón cómo espera a sacar de puerta con Battiston sin conocimiento.
Y el tema del dopaje... ¿qué pasa, que ahora no hay dopaje en el fútbol? Si no diese tanto dinero, ya te digo yo que el fútbol sería peor que el ciclismo.
Publicar un comentario